16.1.12

boom

- Hiéreme, hiéreme todo lo que puedas – le dije mientras tiraba de su pelo con fuerza – Quiero sentir algo – sollocé.

Sé que él no entendió lo que le pedía, pero de todas formas lo hizo. Me mordió, me arañó y me apuñaló con sus palabras.

Podría haberme avergonzado de mis gemidos, del placer que todo esto me provocaba, pero no fue así. Llamadme masoquista, zorra, loca, me da igual. Cada insulto por parte de él, era una dulce palabra de amor para mí. Solo él era capaz de comprender que lo necesitaba, por eso no me sentía tan culpable de habérselo pedido a él. Mi cuerpo y el suyo encajaban como las piezas de un puzle.

Como ponzoña, toda su esencia fue rellenando todos los recovecos de mi ser. Por unos segundos me sentí turbada: que él consiguiera lo que otros no pudieron me sorprendió… Pero fue un pensamiento fugaz porque al instante el éxtasis llegó tan fuerte cual bomba recién estallada. Teníamos el poder en nuestras manos.

Adrenalina, miedo, pasión, dolor, amor. Los motores principales del mundo. Todos concentrados en mí, en él. Podríamos haber destruido el mundo en ese instante si lo hubiésemos querido.

1 comentario:

  1. El último párrafo es una síntesis bestial, define el concepto del sexo salvaje de manera brutal. I like it :)

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