8.1.12

you must work in symmetry.

Las luces de los focos y de los lásers me cegaban. Pero no me importó. Mi cuerpo se movía al compás de aquella estrambótica música que no se regía por ningún compás. Era ruido y, sin embargo, llegaba a mis oídos cual cántico al que debía rendir tributo.

No sabía que hacía. Mi mente ya no trabajaba. Solo mi cuerpo. Con movimientos sutiles, atrayentes. ¡Me sentía tan bien fusionándome con la música! Era una sensación casi parecida al choque entre dos cuerpos. La música y yo, en perfecta simetría con el Universo.

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